¿TODO BIEN EN CASA MÉXICO?

Por Francisco de Jesús Cerón Gámez

¡Es notable, pero muy muy notable! qué México está mal y de malas, (esto nos puede echar a volar bastante la imaginación, pero no te asustes, no hablaremos de política, al menos por hoy no). Hace algunos meses vimos en medios nacionales e internacionales, la invasión de un nuevo virus, que como la mayoría de lo que nos rodea, es “Made in China”. Vimos cómo se expandía rápidamente en otros países y vimos como también los expertos daban las medidas de prevención y seguridad para que el virus impactara lo menos posible, ¿Pero que creen? “Nadie escarmienta en cabeza ajena”.

Se nos dijo en una ocasión, ¡bueno menos, como en 5 mil ocasiones! medidas, recomendaciones, acciones, prevenciones, ¡y todo lo que termine en “ones”! pero como buenos y característicos mexicanos nos valió gorro. El desempleo, el aumento a productos de la canasta básica, la crisis económica, están al orden de día, pero parecen no ser tema de interés aun para la población, ah, pero cuidado con que dejen de producir cerveza o amenazas de ley seca, porque ahora si vamos con doña pelos a que nos dé un vale de dinero a pagar a 14 quincenas, para ir a surtirnos a los expendios y tiendas comerciales.

Me perdonan, pero esto no es lo que nos quiso decir un Miguel Hidalgo el 16 de septiembre de 1810 al dar el grito para iniciar la lucha para que nosotros fuéremos independientes, estoy seguro que nunca paso por la mente de Juan Escutia cuando se enredó en la bandera y se aventó del castillo de Chapultepec, y que ninguno de nuestros héroes se imaginó que llegaríamos a este momento, donde no hay sentido común, respeto al prójimo, amor a la patria, o simplemente, amor propio.

¿Que acaso solo en los terremotos es cuando nos unimos?, ¿cuándo dejamos a un lado las diferencias? Van a ser tres años del sismo en la Ciudad de México, donde teníamos de héroe a la perrita “Frida”, donde gobernantes, políticos, artistas y deportistas se sumaron para apoyar y ayudar, hoy es diferente, hoy la pelea es en los hospitales, con el personal de salud, los mismos que hoy son agredidos y discriminados por el hecho de combatir directamente el virus que todos manejamos mal. Hoy estamos en riesgo todos, pero a nadie parece importarle, nos hablaron del virus y en todas partes lo recibimos con “una carnita asada” con “unas cheves banqueteras” con una reunión, familiar, con un cumpleaños.

A lo largo de los años los valores se han transmitido de unas generaciones a otras, de padres a hijos, de maestros a alumnos, a través de la enseñanza y el ejemplo, ¿valores? ¿Dónde están? Si se transmitían de generación en generación ¿En qué generación quedaron? Si a diario vivimos bombardeados por mensajes que nos ofrecen una imagen aterradora del mundo, de México.

¿Dónde quedo el México tierra de volcanes?, ¿el México que nos pone la piel chinita al cantar el Himno Nacional? y ¿dónde quedamos nosotros?

Es hora de irme, que esos trastes no se lavaran solos, nos leemos en la próxima.

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